Volver al blog

Reto #1 en 2026 para las Asesorías: IA Sin perder el control

Tiempo de lectura: 6 minutos | Escrito por: David Vivancos

asesorias 2026

He trabajado durante años en el desarrollo de negocios y productos para empresas del sector legal y tecnológico, como Wolters Kluwer, Sage o Securex Technology.

Y si algo he aprendido es esto: la mayor brecha no es tecnológica, es humana.

Las asesorías pedían funcionalidades brillantes. Querían automatización, mejoras en su día a día y hoy, inteligencia artificial. Pero cuando llegaba el momento de implementar, chocábamos siempre con lo mismo.

El administrativo contable que imprime cada correo de Hacienda para archivarlo en una carpeta física porque "así lo encuentro mejor". La gestora laboral que necesita 20 minutos para buscar un convenio colectivo que está en el servidor, pero no recuerda en qué subcarpeta. El senior fiscal que te pide que le reenvíes por email un archivo adjunto porque no sabe descargarlo del sistema de gestión documental.

Imagina meter a esa persona en un flujo 100% digitalizado. Es un desastre anunciado.

El problema invisible: las dos velocidades

En una asesoría típica conviven dos mundos.

Por un lado, el equipo veterano. Personas que llevan 20 años haciendo contabilidades y nóminas. Conocen cada cliente al dedillo. Tienen años de experiencia ordenados en carpetas, ubicaciones varias, distintos documentos. Su sistema funciona porque lo conocen.

Por otro, los juniors digitales. Nativos tecnológicos que no entienden por qué seguimos usando carpetas compartidas en lugar de un CRM Verticalizado, adaptado a las necesidades del despacho.

El reto no es elegir entre uno u otro. Es crear flujos que funcionen para ambos.

Lo llamo las dos velocidades. Y es el punto crítico donde la mayoría de implementaciones fracasan.

El dilema on-premise (servidor de toda la vida) vs. cloud

Las asesorías viven un momento de dualidad brutal.

Software on-premise, el tradicional y establecido, aquel que permanece resguardado en la sala repleta de cables: familiar, confiable, controlable. Lo conocen a fondo. Lo dominan completamente. Funciona eficazmente.

SaaS en la nube: ágil, escalable, conectable. Pero requiere inversión, cambio de mentalidad y, sobre todo, confianza en algo que no controlas físicamente.

Estamos viviendo ese momento. Y la pregunta no es si migrar, sino cómo crear sistemas híbridos que permitan convivir a ambos mundos durante la transición.

Según las reformas fiscales previstas para 2026, todas las asesorías que emitan o gestionen facturas estarán obligadas a utilizar software certificado. El reloj corre.

La figura clave: el digitalizador interno

Descubrí algo trabajando con asesorías que funcionaban bien en la transición digital.

Todas tenían una figura común: el digitalizador interno.

Alguien que nutre a los demás. Como si de un departamento de innovación se tratara. Pero desde dentro.

No es el CTO. No es el consultor externo que viene dos días y se va.

Es alguien del equipo que entiende los procesos, habla el idioma de los veteranos y domina la tecnología de los juniors. Hace de puente entre las dos velocidades sin que el equipo veterano lo vea como amenaza.

Se trata de montar un equipo que crece con un sistema de innovación continua desde dentro.

La visión de lo que hay que hacer hoy

Ahora mismo estoy inmerso en un proyecto que combina crecimiento de negocio, procesos, bases de datos e IA.

Un modelo replicable. Nace desde la experiencia y pretende ser la llave para escalarlo a otras asesorías.

El primer flujo: 30% de ahorro en horas rutinarias

El objetivo del primer flujo es claro: ahorrar un 30% de horas rutinarias en los tres departamentos clave.

Eso representa aproximadamente 2,5 horas al día. Por persona.

¿Para qué? Para usarlas en la creación de servicios de valor añadido.

Porque ahí está el futuro de las asesorías:

  • Fiscal: no en liquidar impuestos, sino en planificación fiscal estratégica, análisis de incentivos fiscales por actividad o región, asesoramiento en inversiones con impacto fiscal, estructuración de operaciones societarias.

  • Contable: no en contabilizar facturas, sino en análisis de rentabilidad por línea de negocio, predicción de tesorería, identificación de desviaciones presupuestarias, informes de gestión interpretados para toma de decisiones.

  • Laboral: no en hacer nóminas, sino en políticas de retribución competitivas, diseño de planes de carrera y retención de talento, estrategias de recruitment, gestión de formación bonificada, optimización de costes laborales.

Qué automatizamos (y qué no)

No todas las tareas rutinarias son candidatas a automatizar.

Nosotros empezamos por:

  • Mensajería y clasificación: avisos de Hacienda, clasificación de peticiones de cliente por urgencia

  • Creación de expedientes automatizados: generación de estructura documental, tareas, alertas

  • Gestión documental: automatismos de archivo, etiquetado, recuperación

  • Informes y dashboarding: visualización de estado de expedientes, métricas de productividad

Pero siempre con revisión humana.

La clave: revisión guiada, no paranoica

Aquí está el secreto que aprendí a base de errores.

Si pones revisión humana sin estructura, la gente acaba revisando todo por miedo. Pierdes toda la eficiencia que ganaste con la automatización.

La solución: revisión clickable.

Checklist procedimentales. Infalibles. El sistema te dice exactamente qué revisar, en qué orden, con qué criterios.

Podemos generar dobles validaciones con firma digital. Trazabilidad completa. Control sin parálisis.

Datos de CIMA muestran que el 73% de las firmas contables han experimentado brechas de habilidades en el último año. El 19% admite que su organización no tiene el talento necesario para lograr objetivos actuales.

Por eso la revisión tiene que ser simple. Accesible. A prueba de brechas digitales.

El reto real: integrar con el caos organizado

Cuando presentamos el sistema a las asesorías del proyecto piloto, apareció la objeción inesperada.

No era miedo a la IA. No era resistencia al cambio.

Era algo mucho más práctico: las asesorías tienen sistemas propios. Algunos muy bien implementados. Años de experiencia ordenados en ubicaciones varias, distintos documentos de clientes.

El reto es cómo ordenamos todo eso en un sistema híbrido, on-premise y cloud, y generamos un escalado de permisos internos y externos para los clientes de la asesoría.

Nuestra solución: puente de conexión inteligente (middleware)

Lo fácil es la migración total. Pero estamos hablando de inversiones importantes.

Lo que planteamos es un puente de conexión (middleware: software que conecta sistemas diferentes) que permite:

  • Documentación en cloud (Microsoft 365 o Google Workspace se hace inevitable)

  • Herramientas on-premise funcionando como siempre

  • Un servidor cloud con capacidad para que nuestra IA opere con libertad

  • Sincronización bidireccional que respeta los flujos existentes

No obligamos a migrar todo de golpe. Permitimos convivencia durante la transición.

El argumento que funciona: supervivencia

Cuando hablo con el responsable de una asesoría y le planteo la inversión en cloud más el puente de conexión, uso un argumento.

No hablo de ROI. No hablo de eficiencia.

Hablo de supervivencia.

¿Cuánto tiempo de vida tienen tus clientes? ¿Dónde está el mercado de la inteligencia? ¿Cómo queda el asesor ahora y dentro de 3 años?

La IA hará cosas que en breve una empresa o un autónomo podrá ejecutar sin necesidad de la asesoría.

Contabilidades con IA totalmente automatizadas y consolidadas en tiempo real. Presentaciones directas. Consultas a IA generativa.

Si la asesoría no puede dedicarse a aportar valor, si no se tecnifica, la tecnología debe entrar en la asesoría ya.

El 71% de las asesorías europeas ya utilizan inteligencia artificial en 2025. La implantación se ha cuadruplicado en el último año.

En el contexto de contable y fiscal, al igual que en laboral, la IA puede realizar los cálculos y tareas técnicas con precisión, pero el verdadero valor del asesor está en la interpretación, consultoría y recomendaciones estratégicas. Un asesor con experiencia en contabilidad y fiscalidad tiene la oportunidad de evolucionar hacia un rol más consultivo: mientras la IA procesa declaraciones, libros contables y cálculos fiscales, el asesor debe centrarse en planificación fiscal, optimización tributaria, interpretación normativa y estrategia financiera para sus clientes.

El siguiente nivel: de eficiencia a inteligencia de negocio

De momento, nuestro MVP mejora la parte administrativa.

Pero estamos pensando en la cualitativa. Datos de negocio. Inteligencia aplicada para mejorar en venta cruzada.

El sistema identificará oportunidades: "Este cliente tiene este perfil, podría necesitar este servicio".

Lo que hemos aprendido implementando IA en asesorías

Después de años en esto, tengo claro lo que funciona y lo que no.

Lo que NO funciona:

  • Automatizar el caos (solo multiplicas problemas)

  • Ignorar la brecha digital del equipo

  • Forzar migración total sin convivencia

  • Implementar IA sin revisión humana estructurada

  • Vender tecnología sin hablar de supervivencia

Lo que SÍ funciona:

  • Empezar con procesos de bajo riesgo y alto volumen

  • Crear la figura del digitalizador interno

  • Diseñar sistemas híbridos que respetan lo existente

  • Implementar revisión clickable con checklist

  • Enfocar el mensaje en supervivencia y valor añadido

  • Construir hacia inteligencia de negocio, no solo eficiencia

La IA no es magia. Es una herramienta.

Y como toda herramienta, funciona mejor cuando la usas para resolver problemas reales, no para impresionar con tecnología.

Las asesorías que sobrevivirán los próximos 3 años no serán las que tengan mejor IA.

Serán las que entiendan que su valor está en asesorar, no en calcular.

Y que usen la IA para liberar tiempo, no para sustituir criterio.

¿Quieres saber más? Programa una reunión con un experto en IA.

David Vivancos

Co-Founder & Chief Adaptive Intelligence en Burando Kizuna. Especializado en ayudar a empresas a adoptar tecnología IA y optimizar procesos, alineando marketing, ventas y servicio al cliente para impulsar crecimiento sostenible y medible.